La pieza más icónica del auto restaba hasta 16 km/h de velocidad máxima.
Un one-off que Lamborghini nunca quiso homologar
Nació en 1975 como pedido personal de Walter Wolf, dueño de un equipo de F1. Cuando todos lo quisieron, Lamborghini optó por instalarlo a mano en el estacionamiento de la fábrica antes de despachar cada auto, en vez de rediseñar el auto para incluirlo de fábrica.
Cero downforce, pura estética
El Countach ya sufría de sustentación delantera a alta velocidad; el alerón no corregía nada, solo agregaba arrastre. Aun así, casi nadie lo pidió sin él.